
Ese día te dejé marchar.
No recuerdo cómo rompimos,
aunque sé cuándo,
tengo la fecha grabada en mi memoria.
Pero sí recuerdo la cena en que me pediste
que volviera contigo.
Restaurante nuevo,
buscabas impresionarme.
Y yo, cansada de tantas idas y venidas,
ni te escuchaba.
No te oía, estaba más pendiente
de un mensaje de móvil
de un posible nuevo ligue.
Acabó la cena,
acabaron cinco años de nuestras vidas.
Se acerca esa fecha
y me entra la melancolía.
¿Volverán a cruzarse
nuestras vidas algún día?
1 comentario:
Huy! el pasado...
Le gusta mucho al pasado volver a llamarnos a la puerta, y mucho nos gusta a nosotros abrirsela.
La melancolía es un sentimiento inspirador.
Publicar un comentario