
Hoy no estoy.
Deambulo...
Sonámbula,
hago funambulismo
sobre una cuerda floja
entre el sueño y la vigilia.
A ratos, soy feliz.
Otros ratos,
me asalta la terrible angustia
de volver a sufrir.
Y me engaño, y me digo,
de nuevo, como siempre,
que es mejor arrepentirse
de lo vivido que nunca
haberse arriesgado.
Y a ratos, vuelvo a ser feliz.

































