
Leía hoy una historia que me ha hecho pensar en tiempos más felices, en momentos sin par. Y en cómo los echo de menos...
Era un cuento sobre una pareja, todo parecía casual. Desayunaban en una terraza. Él le iba a pedir que vivieran juntos, ella leía el periódico sin tan siquiera darse cuenta de los nervios de él... La historia no tenía final, y eso la hacía todavía más bonita. Que cada cual invente su final. En el mío, él supera sus miedos, se lo pide, ella acepta encantada de la vida, y los dos son felices para siempre. Vale, sí, lo sé, es el típico final de cuento de hadas, de peli mala y previsible, pero es que de verdad me gustaría que alguna vez las cosas fueran así!
En fin, que la vida no es tan fácil. Lo sé, lo vivo día a día. Y no me puedo quejar, no es que me vaya mal. De hecho tengo muchas más cosas que la mayoría de la gente. Pero soy de las difíciles de conformar. Vamos, que siempre quiero lo que no tengo. Y eso crea una cierta sensación de permanente insatisfacción... Siempre echo algo de menos, o a alguien... Aunque cuando lo tengo cerca, a veces me sobra. Espero no ser la única caprichosa a la que tortura esta desazón.
En la historia, probablemente, la chica aceptaría vivir con él, pero con el paso del tiempo todo se convertiría en rutina, y uno se iría desencantando, desenamorando, y al final se separarían...
¿No es lo que les pasa a la mayoría? En fin, para qué engañarnos...
2 comentarios:
El típic dil·lema de tots, de que som insaciables a pesar de tindre molt més del que ens pensem. Amiga meua, veig que ni els anys ensenyen a un a capejar temporals, i sempre eixa fastigosa seguretat que ens persegueix venent-nos la seua enganyosa comoditat. A lluitar! jeje
Un beset
l'enamorament té una causa física, i diuen que només pot durar com molt 5 anys. a partir d'aquí suposo que s'ha de tenir una relació molt sòlida i estable que vagi més enllà de l'enamorament...
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